El mapa demográfico argentino podría experimentar una transformación profunda durante las próximas décadas. Unos 4 millones de personas podrían dejar el área de Buenos Aires para radicarse en otras regiones del país, según una proyección planteada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, en una entrevista con el Financial Times.
La hipótesis está vinculada con el crecimiento esperado de la actividad energética y minera. De acuerdo con el escenario planteado por el funcionario, alrededor de 2 millones de personas podrían trasladarse hacia la Patagonia, atraídas principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta y de nuevos proyectos de petróleo y gas. Otros 2 millones podrían dirigirse hacia las provincias del norte, donde se concentran proyectos de cobre, litio, plata y otros minerales.
El fenómeno supondría una reversión de una tendencia histórica: durante décadas, el Área Metropolitana de Buenos Aires concentró una parte creciente de la población, el empleo y la actividad industrial argentina.
La proyección forma parte de la visión económica del Gobierno, que apuesta a una mayor apertura comercial y a un fuerte crecimiento de las exportaciones de energía, minería y agro. Vaca Muerta concentra proyectos de inversión por más de US$100.000 millones, mientras que en el norte argentino avanzan expectativas relacionadas con nuevos emprendimientos mineros.
El objetivo es que esas actividades generen empleo directo e indirecto y, alrededor de ellas, aparezcan nuevas industrias y servicios. Entre los sectores mencionados figuran la petroquímica, los fertilizantes y distintas actividades vinculadas con la producción energética y minera.
Pero el escenario también presenta una contracara. Desde fines de 2023, según los datos citados en el análisis, cerraron unas 3.400 empresas manufactureras y se perdieron más de 240.000 puestos de trabajo formales. La industria orientada al mercado interno atraviesa así un proceso de transformación mientras el Gobierno apuesta por sectores considerados más competitivos internacionalmente.
El propio planteo reconoce que el eventual desplazamiento poblacional no sería inmediato. Se trataría de un proceso desarrollado durante las próximas tres décadas, condicionado a que las inversiones energéticas y mineras efectivamente se concreten y sean capaces de generar empleos, infraestructura y nuevas oportunidades.
Si la proyección se materializara, Argentina podría comenzar a experimentar un cambio territorial de enorme magnitud: menos concentración demográfica alrededor de Buenos Aires y mayor población en las regiones productoras de energía y minerales. La cuestión central será determinar si el nuevo modelo productivo consigue generar las condiciones necesarias para que ese movimiento deje de ser una hipótesis y se convierta en una transformación concreta del país.








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