Buenos Aires busca volver a recibir a la Fórmula 1 después de tres décadas y el impacto económico que podría generar el evento aparece como uno de los principales argumentos para impulsar la candidatura. La Ciudad aspira a ingresar al calendario de la categoría en 2028 o 2029 y estima que un Gran Premio podría generar un movimiento económico cercano a los US$500 millones.

El proyecto tiene como punto central la renovación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez, que recibirá una inversión de unos US$150 millones. El circuito será reinaugurado el próximo año con una fecha de MotoGP y, posteriormente, buscará obtener la homologación necesaria para albergar una competencia de Fórmula 1.

La primera gran prueba será precisamente el MotoGP. Para esa competencia se espera una asistencia de aproximadamente 50.000 espectadores y la Ciudad calcula un impacto económico de unos US$150 millones. Si finalmente Buenos Aires consigue la Fórmula 1, las tribunas del autódromo serían ampliadas para recibir hasta 100.000 personas.

La estimación económica toma como referencia lo ocurrido en Madrid, donde el primer Gran Premio celebrado recientemente generó, según las autoridades porteñas, un impacto de alrededor de US$500 millones. También se mencionan los casos de Miami y México, con impactos estimados en torno de los US$400 millones.

El atractivo de la Fórmula 1, sin embargo, no se limita a los días de competencia. La llegada de la categoría supone una enorme exposición internacional para la ciudad, debido a los cientos de millones de espectadores que siguen las carreras en todo el mundo. Hoteles, restaurantes, transporte, comercios y servicios turísticos aparecen entre los sectores que podrían beneficiarse.

En este escenario, Franco Colapinto se convirtió en una pieza central de la estrategia argentina. El piloto ya tiene asegurado su lugar en Alpine para la temporada 2027 y su capacidad de convocatoria quedó demostrada durante el road show realizado en Buenos Aires, que reunió a unas 500.000 personas.

La posibilidad de recuperar un Gran Premio argentino también recibió señales favorables desde la Federación Internacional del Automóvil. Su presidente, Mohammed Ben Sulayem, visitó el país, se reunió con Javier Milei y manifestó interés en que Argentina vuelva a formar parte del calendario.

La candidatura porteña todavía enfrenta un largo camino. Primero deberá completarse la homologación internacional del circuito y demostrar que la infraestructura está preparada para una competencia de la máxima categoría.

Si finalmente la negociación llega a buen puerto, Buenos Aires no solo recuperaría una carrera que no se disputa en el país desde 1998: también podría incorporar uno de los mayores eventos deportivos internacionales a su estrategia turística y económica.

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