SpaceX logró un hito central en el desarrollo de Starship: durante su decimocuarto vuelo de prueba, la nave alcanzó por primera vez la órbita terrestre. El lanzamiento se realizó desde Starbase, en el extremo sur de Texas, con un vehículo de 123 metros de altura impulsado inicialmente por los 33 motores Raptor del propulsor Super Heavy.

La misión representó un cambio respecto de los 13 vuelos anteriores, que siguieron trayectorias suborbitales. Esta vez, la etapa superior, conocida como Ship, debía acelerar hasta alcanzar la velocidad necesaria para permanecer alrededor de la Tierra, completar aproximadamente seis vueltas al planeta y posteriormente regresar de manera controlada.

La maniobra decisiva fue la inserción orbital. Cerca de 25 minutos después del despegue, tras separarse del Super Heavy, Starship debía utilizar sus motores Raptor optimizados para el vacío para modificar su trayectoria. Para alcanzar una órbita baja se necesita una velocidad cercana a los 28.000 kilómetros por hora: a esa velocidad, la nave continúa cayendo hacia la Tierra bajo el efecto de la gravedad, pero la curvatura del planeta se aleja a la misma velocidad.

SpaceX había establecido una condición específica antes de realizar ese encendido. Los controladores debían comprobar que existiera suficiente redundancia en los sistemas críticos para garantizar posteriormente la desorbitación. La precaución respondía a un problema fundamental: entrar en órbita no alcanza; una nave debe conservar la capacidad de reducir su velocidad y abandonar el espacio de manera controlada.

Durante el ascenso, uno de los motores Raptor destinados al vacío se apagó de manera inesperada. Sin embargo, los sistemas restantes mantuvieron la capacidad necesaria para continuar con la misión y finalmente realizar la inserción orbital. El episodio puso a prueba precisamente uno de los objetivos del nuevo vuelo: comprobar el margen de seguridad del sistema ante una anomalía durante una etapa crítica.

La misión también transportó 26 satélites Starlink V3, destinados a ampliar la capacidad de la red de internet satelital de SpaceX. Tres de ellos incorporaron cámaras para observar el exterior de Starship después del despliegue y obtener imágenes de las losetas que forman parte de su escudo térmico.

El escudo térmico continúa siendo uno de los elementos fundamentales del desarrollo de la nave. Durante el regreso a la atmósfera, Starship deberá soportar temperaturas extremas provocadas por la compresión del aire a gran velocidad. SpaceX introdujo refuerzos en las zonas consideradas más vulnerables y modificó el diseño de algunas losetas para reducir el riesgo de desprendimientos y de filtraciones de plasma.

El propulsor Super Heavy también fue sometido a modificaciones después del vuelo anterior. En aquella misión, tres de sus motores centrales mostraron señales de obstrucción por hielo durante el descenso. Para el vuelo 14, SpaceX modificó componentes destinados al filtrado y actualizó el software para mejorar la fiabilidad de los reencendidos. En esta oportunidad, el propulsor realizó su retorno hacia el mar en lugar de intentar una nueva captura mediante los brazos mecánicos de la torre.

El objetivo final del programa es mucho más ambicioso que colocar satélites en órbita. SpaceX desarrolla Starship como un sistema completamente reutilizable capaz de transportar grandes cargas y, eventualmente, personas hacia la Luna y Marte. La NASA, además, seleccionó una versión de Starship como módulo de alunizaje para futuras misiones del programa Artemis.

Para llegar hasta allí todavía quedan desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la transferencia de combustible entre naves en órbita y el almacenamiento prolongado de propelentes criogénicos en el espacio. Una misión lunar requerirá además varios vuelos de reabastecimiento antes de que una Starship pueda emprender el viaje hacia la Luna.

El vuelo 14 no resuelve todavía esos problemas, pero cambia el punto de partida del programa. Por primera vez, Starship consiguió abandonar el perfil estrictamente suborbital y demostrar la capacidad de permanecer alrededor de la Tierra. La inserción orbital, el despliegue de satélites y la posterior preparación para el reingreso convierten a esta misión en una prueba decisiva de la arquitectura que SpaceX pretende utilizar para las próximas etapas de su programa espacial.

PUBLICIDAD

Descubre más desde SQUUN (SÓLO LO IMPORTANTE)

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo