PARÍS. — Decenas de miles de estudiantes secundarios se movilizan en distintas ciudades de Francia por reclamos vinculados con el estado de la educación pública. Las protestas, iniciadas a mediados de septiembre, fueron creciendo hasta derivar en algunos lugares en enfrentamientos con la policía, daños a establecimientos y una creciente disputa política.
Más de 6.000 personas fueron detenidas y cientos resultaron heridas, entre ellas unos 300 policías. Uno de los episodios más graves involucró a un estudiante de 15 años que perdió una mano después de recoger una granada aturdidora durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
La escalada llevó al Ministerio de Educación a disponer el cierre temporal de unas 500 escuelas por razones de seguridad. Además que 24 establecimientos fueron incendiados y saqueados y que 735 de las 3.700 escuelas registraron actos de vandalismo durante las protestas.
El conflicto comenzó con reclamos por recortes presupuestarios, bajos salarios docentes, falta de personal, aulas masificadas y deterioro de las instalaciones. También se denunciaron problemas de higiene y mantenimiento en algunos establecimientos.
Las protestas presentan características diferentes según la ciudad. En algunos lugares estudiantes y profesores ocupan escuelas y cantan La Marsellesa, mientras que en otros se produjeron enfrentamientos y episodios de violencia. Parte de las familias respalda los reclamos, aunque algunos padres pidieron a sus hijos evitar cualquier forma de violencia.
La disputa política
La respuesta policial se convirtió en uno de los principales focos de controversia. El ministro de Educación, Édouard Geffre, sostuvo que sectores de extrema izquierda se infiltraron en el movimiento y contribuyeron a la violencia. Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, responsabilizó a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y reclamó una respuesta más contundente.
Desde La Francia Insumisa, en cambio, se respaldaron las protestas y se cuestionó el uso de gases lacrimógenos y material antidisturbios. El alcalde de Saint-Denis, Bali Bagayoko, participó en una manifestación y resultó afectado por los gases.
El conflicto también expone las dificultades presupuestarias de Francia. RIA Novosti cita un déficit del 5,4% del PIB y una deuda cercana al 120%, en un contexto en el que el Gobierno busca reducir el desequilibrio fiscal mientras mantiene el gasto en defensa y la ayuda a Ucrania.
La crisis educativa tiene además una dimensión política: durante la última década, Francia tuvo siete ministros de Educación, según el análisis citado por la agencia.
Por ahora, el movimiento continúa extendiéndose. El escenario combina reclamos educativos, movilización juvenil, participación sindical, enfrentamientos y una fuerte disputa entre las principales corrientes políticas francesas.
La evolución dependerá de si los estudiantes regresan progresivamente a las aulas o si nuevos sectores, especialmente los sindicatos, se incorporan a las protestas. De producirse esto último, el conflicto podría adquirir una dimensión todavía mayor.







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